Un pequeño antecedente; esta era una sorpresa para los niños así que no sabían nada, solo sabían que íbamos a un lugar para ellos y estaba “lejos” normalmente 2 horas de tiempo se hacen a Disney Paris, pero no contábamos que por el mal tiempo hiciéramos 4; aun así, estaban emocionados e inquietos; primero, pensaban que íbamos a México por la maleta que habíamos hecho, pero pronto comprendieron que no era el destino.

 

Al llegar al hotel, además de que estaba todo blanco y eso les emocionaba, no entendían bien que era la sorpresa….primero fue un “una casa grande” y un “mira dice Disney”, pero al entrar se toparon de frente con el Pato Donald y ahí empezó todo.

 

Tuvimos suerte con el clima ya que, a pesar del frío, no había viento, así que fue fácil. Bien abrigados y unos tips como:

 

– Botellas de agua

– Pan

– Guantes y bufandas

– Una carriola (cochecito)

– Dentro del parque pagarán 20 euros (por una carriola) y no hay donde poner nada excepto una bolsa.

– Ver fechas y promociones

– Y de verdad, recordarles a cada rato si tienen hambre o sed pues con tanto alboroto se les olvida

 

Ahora la tarea de viajar con ellos no es muy problemática pues ya no son bebés, pero si piensan ir; cuenten con todos los “por si acasos” posibles y un buen back pack con toallitas húmedas, pañales y lo que se necesite.

 

Pero bueno, una cosa era el hotel, pero estar enfrente del castillo de Disney es otra cosa; además que escogimos tres días entre semana para estar tranquilos (eso ayuda mucho), no hay tantas personas y puedes hacer cuantas veces quieras el mismo juego.

Corrieron como locos, y la magia no resta a los pequeños, sino que a los padres también contagia. El más pequeño y yo fuimos detrás de los personajes, eso le gustaba mucho, pues a pesar de que hay juegos para niños pequeños, la oscuridad no es lo suyo así que Pinocho, por ejemplo, ¡NO! Después empezó poco a poquito a entusiasmarse con los juegos, como el de Piratas del Caribe, para nuestra sorpresa, le encantó y nos subimos unas miles de veces al de “Es un mundo pequeño” al grado que soñábamos con la canción.

En cambio, la mayor, ella le gusta todo y si es de acción, que mejor, como el de Star Wars, ese le encantó, entre otros…

 

El primer día, a eso de las 4 fuimos a comer, un restaurante donde por fin podíamos ponernos cómodos y los niños también, que comieron con gusto y disfrutaron de la decoración que es algo único de cada parque; seguimos nuestro rumbo y en la tarde hasta pudimos ver el desfile así que impecable podemos decir. Una vez terminado y con los niños ya cansados, empezaba a anochecer; y ellos, que no se les escapa una, preguntaron si ya nos íbamos a casa; cuando supieron que nos quedaríamos unos días en el hotel simplemente se les iluminó la cara, y durmieron como dos angelitos.

El segundo día, a pesar de la magia de ver el parque bajo una lluvia de nieve, terminamos a las 4, pues el pequeño Marek estaba congelado, con todo y lo bien abrigado que estaba, no era suficiente, había mucho viento y no dejaba de nevar, así que hicimos unos juegos, fuimos a un restaurante donde había un espectáculo de Cowboys junto con Toy Story y eso fue el plus para el pequeño. Aunque la idea era que yo me quedara en el hotel con el mientras Laïyna iba con su papá a seguir el recorrido, también prefirió tomar un baño bien caliente y quedarse en el cuarto.

Ese mismo día, nosotros (los papás) nos fuimos a cenar y los dejamos con una babysiter del hotel; jamás lo había hecho, hasta iba a poner una cámara por si acaso, pero estuvo perfecto, los dos se durmieron juntos, pidieron una canción y listo. Mientras que por otra parte pudimos disfrutar de un poco de tiempo para platicar y recordar los momentos del día con una buena cena bien merecida pues estábamos totalmente agotados y hambrientos.

 

El desayuno, que estaba incluido, creo que era la parte que más les entusiasmaba, comían como si fuera el fin del mundo y dado que era un bufete pues se daban vuelo y de ahí no paraban hasta la noche, a eso de las 7.

El tercer día fue breve, pero, fuimos a un par de juegos más, un par nuevos y nos regresamos a casa; ya el clima era más clemente y los niños estaban bien descansados así que se divirtieron bastante, hasta Stich (Chich como dice Marek) les aventó un poco de nieve y ellos también hicieron lo suyo con la nieve que estaba acumulada mientras esperábamos algún juego o personaje.

Fue cansado, pero de ese cansancio que te da satisfacción nada más de recordarlo, ellos después de varias semanas que han pasado, vuelven a decir que hicieron, que les gustó y que no. ¿Quién decía que los niños pequeños no recuerdan nada antes de los 3? Hasta la fecha siguen hablando y aún más que se enteraron de que hay un Disney mucho más grande, por donde vive la abuela, que obviamente nosotros estaríamos felices de ir a Orlando unos días.

Regla de oro: desde el principio les dijimos que no compraríamos nada hasta el final del viaje, pues ven tanta cosa que no hay dinero que alcance y yo por mi parte como buena consumista que soy, me volvía loca en las tiendas. Compramos más de lo planeado, pero, era su viaje y sus próximos cumpleaños así que nos hicimos de la vista gorda para algunas cosas.

 

¿Algo más que agregar? Mucho, pero sería una novela, ¿A qué edades han/o irían con sus hijos? La organización es importante, pero hay que detallar las prioridades ¿cuáles son? Depende de las edades y expectativas.

 

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marzo 13, 2018

Disney bajo la nieve

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