Recuerdo la primera vez que oí hablar del Colecho; de por si es una palabra rara y siendo madre primeriza me topaba con cada cosa que ni sabía con que se comía, descubrí que lo practicaba mucho antes de saber a lo que se referían.

 

Cuando tuve en mis brazos por primera vez a la pequeña, sabía desde hacía mucho antes que no quería separarme de ella ni un segundo, tan frágil, tan delicada y sobre todo con cada 2-3 horas de lactancia materna (LM), habíamos decidido desde siempre que la cuna estaría en nuestro cuarto por lo menos los primeros tres meses de su vida. En realidad la cuna sirvió entre otras cosas como almacén de pañales y aditamentos para ella, pues la mayor parte del tiempo nos acurrucábamos juntas con ayuda del cojín de lactancia y dormíamos plácidamente; su papá también participaba, se la acomodaba cerquita del corazón y se podía escuchar la respiración apacible y placentera de ambos, hasta medias sonrisas aparecían en intervalos.

 

Con el tiempo me di cuenta que practicábamos el colecho, mismo que si en una primera instancia sería por tres meses, esto se llevó casi al año, no siempre en la misma cama pues con el tiempo la pequeña prefería la suya y a nosotros nos daba nuestro espacio y mejor sueño cuando ella lo permitía.

 

Pero a todo esto ¿qué es exactamente el colecho?¿cuál es su finalidad?¿es importante en el desarrollo del bebé?¿y los papás también tienen ventajas de esta práctica?

 

El colecho propiamente dicho es una práctica utilizada en muchas culturas y actualmente extendida a numerosas partes del mundo, es simplemente el hecho de que el bebé o el niño duerma con los papás, ya sea con uno o con ambos.

 

Aunque en nuestro caso y como padres primerizos fue en su momento por el miedo a la muerte de cuna o muerte súbita, rápidamente se presento como algo normal en nuestras vidas, además de que a partir de que la pequeña llegó a mis brazos se me desarrolló un oído súper biónico y podía escucharla a kilómetros, me tranquilizaba oírla respirar a mi lado. Cuando pasaron los tres meses de estrés y entrenamiento y entendimiento a nuestro retoño, simplemente era mucho más fácil ocuparse de ella durante las noches, podía dormir mucho más tiempo y sobre todo ella pasaba más horas de sueño.

 

Conforme fue creciendo y haciendo de nuestra cama una zona de gimnasia durante las noches, ya no era posible dormir para nadie, incluyéndola a ella, así que decidimos pasarla a su cuarto; la tarea parecía una odisea según lo que se podía leer en las redes o libros dedicados al sueño del bebé, pero para nuestra sorpresa desde la primera noche en su cuarto ella durmió más tiempo y nosotros también.

 

Las ventajas según muchos autores, entre ellos el pediatra Carlos Gonzalez no dice que:

 

  • Favorece a la lactancia materna
  • Ayuda a los ciclos del sueño del bebé
  • El bebé llora menos
  • Es más fácil dormir al bebé cuando este despierta.
  • Disminuye el riesgo de muerte súbita
  • Favorece a las relaciones afectivas

 

Aunque hay que tomar medidas de seguridad para que el bebé que duerme junto con los papás no corra ningún tipo de riesgo; esto se adapta a cada tipo de familia y es preciso destacar que esta práctica no es la mejor ni la peor sino que todo depende de lo que funciones y se adapte a cada familia.

 

Hay padres que empiezan con el colecho, hay otros que desde un inicio el bebé duerme en su cuna, otros que primero empiezan a dormir solos y con el tiempo terminan en la cama junto con sus papás; me queda claro que en cuestión de niños no hay una receta milagrosa que te diga: “esto es lo mejor o esto es lo que hay que hacer”

 

Con el segundo, los primeros tres meses estuvo en nuestro cuarto, empezó en su cuna y posteriormente en nuestra cama, cumplidos los tres meses se fue a su cuarto y feliz, tampoco con problemas creo que disfrutaba no tener tanto ruido en la habitación con la hermana mayor que entraba y salía; la lactancia la seguimos y aunque era un poco más cansado pasar de una habitación a otra siempre tuvimos momentos para recuperar el sueño perdido durante la noche o el día.

 

Hoy con el pequeño de un año y la mayor de tres, vienen a nuestro cuarto de vez en cuando, especialmente cuando están enfermos pero también vale decir que uno que otro pretexto cuenta para sentirlos cerquita y disfrutarlos.

 

No `puedo decir que duermen toda la noche ambos, creo que ese es un mito, pero la mayor parte del tiempo duermen varias horas de corrido, la mayor prácticamente toda la noche salvo enfermedad o ahora miedos nocturnos y bueno el pequeño, que les puedo decir, no siempre cumbre el horario de noche.

 

Para quienes practican el colecho cabe aclarar que para hacer de esta práctica segura hay que tener en cuenta ciertas medidas de seguridad como son:

 

  • Que el bebé no tenga peligro de asfixia
  • Que el colchón sea plano y firme
  • Que no se pueda caer de la cama
  • Acostar al bebé boca arriba
  • Que el espacio no sea muy reducido
  • Si se han consumido bebidas alcohólicas, evitar que el bebé duerma en la misma cama.
  • Que no tengan objetos cerca que los pueda cubrir como son: almohadas, muñecos, cobijas.

 

 

 

¿Ustedes practican colecho?¿Durante cuanto tiempo lo hicieron? ¿Les ha funcionado? ¿qué opinan sobre esta práctica?

 

¡Gracias por compartir!

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