Rabietas: cómo manejarlas sin perder la calma

Rabietas: cómo manejarlas sin perder la calma

Una rabieta puede requerir la paciencia de un santo. Pero perder los estribos solo empeora la situación. Respire hondo y siga estas recomendaciones para controlar las rabietas de sus hijos.

Es una pesadilla para los padres. Las rabietas, manifestaciones infantiles de frustración, miedo, ira o tristeza, hacen que los adultos se sientan tristes, nerviosos y, a menudo, perdidos. Estos comportamientos generalmente incluyen gritar, llorar e incluso patear. Es una situación límite a la que los padres generalmente no saben cómo reaccionar.

Será imposible evitar totalmente las rabietas en niños de 2 a 6 años, pero intentar evitarlas suele ser más fácil que reaccionar ante ellas. Sin embargo, a veces es difícil saber qué situaciones desencadenarán una rabieta y, especialmente cuando estás entre extraños, el adulto se encuentra en una situación delicada.

Las rabietas o las reacciones emocionales desproporcionadas son universales y parecen constituir más que un obstáculo en la educación de los niños. Pero los niños que tienen una historia intensa y frecuente de este tipo de episodios corren el riesgo de desarrollar graves trastornos emocionales, explica el estudio “Rabietas y ansiedad en niños pequeños”, publicado por el diario El Mundo.

Guarde estas pistas para controlar las rabietas de los niños.

1. Prepara las salidas. Si lleva a su hijo a un hipermercado, por ejemplo, revise el itinerario y calcule cuánto tiempo estará allí. También debe asegurarse de que haya comido lo suficiente antes de irse y de que haya descansado. Si tiene hambre o se siente fatigado, pedirá comida o pasará tiempo quejándose de que no puede caminar.

dos.Mantenga la calma. Cuando un niño comienza a tener una rabieta, y aunque está en un restaurante lleno de gente, debe tratar de mantener la calma. Regañar o gritar solo empeora la situación. Lo mejor es minimizar el comportamiento y aceptarlo con cierta resignación. Intenta acabar con esa actitud mediante el diálogo. Si su hijo encuentra que está tranquilo, también se calmará y cambiará de actitud.

3.Intenta distraerla. Para que el niño se calme, es mejor llevarlo a un lugar diferente al que comenzó la rabieta para que se distraiga. Es una técnica que suele funcionar. Solo podrá establecer un diálogo con su hijo cuando esté más tranquilo y pueda escuchar sus argumentos. Trate de hablar con calma y explíquele que comprende el motivo del enfado, pero que solo es posible resolver el asunto cuando se calma. Nunca debes amenazar con irte si no detienes la rabieta.

4. Habla con calma. Es necesario explicarle al niño, con tranquilidad, que su actitud no es la correcta. Intenta acercarte mirándola a los ojos, francamente, y usando un tono sereno para explicarle que no es posible comprar otro helado porque es malo para ti.

5.No te rindas. Lo más importante es no darle a tu hijo lo que pide en ese momento. Debe comprender que su afirmación es inaceptable. Si te apetece, repetirás ese comportamiento en una situación similar. No importa si tienes 2 o 5 años. Si mantiene su posición, su hijo eventualmente se calmará. Puedes considerar un castigo, pero asegúrate de hacerle sentir que aún te agrada, aunque se haya portado mal. El castigo debe ser firme y adecuado a la conducta y edad del niño.

6. Y sea paciente. Por último, el mejor consejo es que tengas mucha paciencia. Si ves que no puedes resolver la situación, puedes dejar al niño con un familiar, alejarte un rato y regresar con más calma. Evite entrar en una espiral de gritos.

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