Hace mucho tiempo, allá cuando los unicornios aún se posaban sobre los balcones de los castillos, había una pequeña princesa a la que todos llamaban: No, no, no, la princesa de pequeña había recibido un conjuro maligno de tu tía la bruja Grimelda, a quien no le gustaban los niños.

 

Pasado los años, y ya con la costumbre de oírla responder a cada pregunta No, no, no, el pueblo festejaba los 5 años de la princesa, organizaban concursos, regalos y hasta un pastel; pero la princesa se veía triste e iba arrastrando sus pies a todas partes a las que se dirigía.

 

Un señor del pueblo, el zapatero, le preguntó a la princesa: ¿Qué te pasa princesa? La princesa con ojos grandotes y sorprendidos, le contestó en medio de una sonrisa: No no no. Ya nadie le preguntaba nada.

El zapatero insistió: ¿es por el hechizo que tienes, que te sientes triste?

La princesa volvió a contestar: No no no

En ocasiones la princesa hacía un dibujo para poder responder correctamente, pero no siempre llevaba con ella su libreta, así que se limitaba a responder No, no, no.

El zapatero que no se rendía fácilmente le dijo: te tengo un regalo princesa, hoy cuando vayas al bosque de paseo con tu gato, fíjate en el árbol más alto del bosque, ahí en la primer rama encontrarás un pajarito color azul con bolitas rojas, si te fijas bien uno de sus lunares es una Catarina de lentes azules, a quien le vas a decir que vienes de mi parte y que quieres tu regalo de cumpleaños. Si te llegara hacer alguna pregunta no contestes, solo mueve la cabeza de arriba abajo para afirmar y de un lado al otro para negar.

 

La princesa con la sonrisa de vuelta, fue a buscar a su gato y se dirigió al bosque con paso veloz, casi como el de una gacela, cuando por fin llegó al árbol, se maravilló por lo hermoso y grande que era, ahí mismo en la rama más baja, la primera, había un pajarito azul con lunares rojos, y tal como le había dicho el zapatero una pequeña Catarina de lentes azules.

 

La princesa No, no, no se dirigió a ella diciéndole: querida Catarina, me ha enviado el zapatero por mi regalo de cumpleaños; la Catarina se acomodó los lentes y con una media sonrisa preguntó: ¿Eres la princesa No, no, no?, la princesa recordó las palabras del zapatero y le contestó con un movimiento de cabeza de arriba abajo.

 

-Muy bien dijo la Catarina, y sacó un pequeñísimo pergamino con un mapa.

 

La Catarina le explicó que debía de encontrar un dragón malhumorado pero de buen corazón, que tenía dentro su panza una rana que cantaba alegre, a esta rana debía pedirle un franquito de la pócima mágica que contenía uno de sus cantos y beberla llegando al castillo, antes de irse a dormir y de esa manera rompería el hechizo.

 

La princesa, tan feliz que saltaba como conejo, tomó el pergamino y siguió el mapa que ilustraba, caminó durante unas horas hasta llegar a una cueva con miles de florecitas moradas, adentro estaba el dragón que dormía con un libro en la mano; la princesa se acercó cautelosamente y lo miró fijamente con sus ojos grandes y abiertos hasta que el dragón se despertó y la vio frente a él; el dragón resopló un poco y la miró fijamente, luego se dio cuenta del pequeño pergamino de su amiga la Catarina y entendió todo….

Finalmente cuando se incorporó el dragón, fue por un par de tazas de té de limón y le platicó muchas historias, al final le explicó que si quería llegar hasta la rana debía de pasar ella misma por su boca hasta llegar a su panza donde vivía y cantaba; la princesa un poco temerosa, empezó a caminar hacia la boca del dragón, donde pasó por la garganta y ayudándose de la enorme campanilla del dragón bajó hasta la panza donde se encontraba la rana cantando, le pidió amablemente la pócima y la rana que ya había escuchado toda la historia, mientras se tomaba ella misma un té de limón, se la dio inmediatamente.

 

La princesa después de agradecer al dragón y a la rana, regresó al castillo junto con su gato y antes de dormir bebió la pócima, que mientras bajaba por su garganta hacía una musiquita de cuento de hadas….

 

Al día siguiente cuando despertó, su mamá, la reina le preguntó que cómo había pasado la noche y la princesa por primera vez en 5 años, le dijo:

 

He tenido un sueño maravilloso…

Imagen de Christine Roussey

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Gracias a por participar y leerme

Este enlace estará abierto Una semana y no olviden el hashtag: #UnaImagenUnaHistoria

 

 

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Giovanna Di Castro
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Giovanna Di Castro

Me gustan mucho tus cuentos!
Un abrazo, besos