was successfully added to your cart.

Carrito

dia a dia

Dejar el biberón; ¿tan simple cómo suena?

Taza Lego - dejar el biberón

¿Dejar el biberón? Otra etapa de la que nos despedimos

 

Pues si bien me sentía afortunada de que el pequeño no fuera de chupete, pero dejar el biberón se volvió tan complicado como el chupón; ¿dejarla? ¿cómo hacerlo? Y después….también es una trampa y una buena.

 

Recuerdo como fue para mi hija dejar el chupón; eso, “ya eres grande”, etc., etc., pero no le importaba mucho, ya tenía una rutina bastante acentuada, así que decidimos que lo hiciera por propia voluntad en ese entonces.

 

Dejar el chupeteno es lo mismo, pero se parece al biberón, y es en absoluto otro reto para la familia.

 

Decidimos que lo hiciera como nuestra hija en su momento, por propia voluntad, parecía estar listo pero un NO rotundo siempre salía de su boca.

 

También esta Navidad lo intentamos, hasta la hermana lo animaba a hacerlo y le contaba como ella había dejado el chupón, pero él es otra cosa.

 

El biberón

 

Ya a estas alturas, no es que lo use siempre, sino que lo hace para dormir, es como un “declick”para decir ya es de noche y preparar su rutina de sueño que con el tiempo se ha ido formando.

 

Tampoco es que nos estresara demasiado, total, hay cosas más importantes y la verdad es que hasta cuando viajamos sabe que no puede llevar su mamila, que en ocasiones no es posible tener su leche en ella, y muchas otras actividades que definitivamente no se llevaban bien con el biberón.

 

El problema, más bien es que hay una sola mamila en casa y un chupón (de mamila) casi roto, empecé a inquietarme por que se fuera a ahogar y cosas del estilo, así que me armé de valor y corté el chupete (el único que quería) y le mostré que estaba roto por completo.

 

Acepté la crisis que vendría con ello, por un lado, me rompía el corazón, pero por otro ya no hablaba de manías sino de seguridad, y más vale prestar atención a ese sexto sentido que te dice “Cuidado”.

 

¿Y qué pasó?

 

Pues primero me vació todo el estante donde se encontraban las mamilas, que ya no habían; buscó algo que le conviniera, pero nada. Finalmente aceptó por ponerlo en un vaso con popote, pero ni la tocó y se fue al refrigerador buscando algo que comer.

 

Hasta le dije que si quería le compraba de las leches de chocolate preparadas (no me gustan, pero en casos desesperados…), sí esas, como en el avión le decía. Pero el me miraba de reojo siempre diciendo no.

 

Terminó por aceptarlo, pues sabía que el momento llegaría tarde o temprano, que él mismo había ido rompiendo su mamila; pero ¿el fin?

 

¿Cómo superamos este paso?

 

Pues aún estamos en eso, el proceso, pero lo ha comprendido bien, no es que le encante la idea, pero toda la familia lo anima para hacerlo sentir grande, bien dentro de todo.

 

La noche; ese es el problema, quiere algo en el que pueda tomar su leche acostado, pero no hay nada en casa para eso, así que tarda un poco más en dormir, diciendo que tiene hambre, que mamá ven, que duermo contigo…pero lo hecho, hecho está.

 

No hay vuelta atrás

 

Eso sería un grave error, pues con todo y todo, sobre cómo se llevan esas rutinas, y esta que ha sido fracturada, hay que avanzar. La recaída sería lo peor, ¿Comprar un biberón nuevo? Eso ni de broma; lo hemos cambiado por una taza, una que ya teníamos pero que ahora con la fiebre de Lego, le ha encantado.

 

No es que hayamos terminado con el tema

 

Eso, las noches son un poco más difíciles, hay que armarse de paciencia, pero si lo son para nosotros imagínense para él, construir una nueva rutina, un cambio tan importante que lleva días en tener un efecto positivo, pero todos en casa le ayudamos a sobre llevarlo y hasta ahora ha funcionado.

 

Seguimos aplaudiendo el episodio y compartiéndolo para que él mismo se sienta importante, grande como dice que es.

 

¿Y yo?

 

Pues, para mi también me da que pensar, los niños crecen tan pero tan rápido, te lo dicen pero nadie escarmienta en cabeza ajena. Ya no hay bebés en casa, con ello se han ido las mamilas, chupones, pañales…

 

Dicen que es más fácil, sí, pero quiere decir también que dependen cada vez menos de una; no puedo dejar de pensar en la lactancia, sus llegadas a la casa, todo esos sentimientos que se arremolinan en mi cabeza….

 

Ellos, mis hijos

 

Ya con una versión propia de ellos mismos, atropellando sus propias palabras para contar y hacernos descubrir las novedades de la vida a su manera.

Aunque el pequeño todavía se acurruca en mis brazos como siempre, hay algo que ha cambiado y solo me queda atesorar esto lo que dure.

 

Dejar el biberón es una etapa muy importante en el desarrollo de nuestros hijos, de alguna manera cortan el cordón umbilical con la madre, se vuelven autónomos para otras cosas…

 

Muchos dicen que hay que hacerlo al año, a los 2 años, etc….empezar con vasos entrenadores y todo el arsenal necesario, pero lo cierto es que por lo menos en nuestro caso, mi hijo siempre usó los vasos, pero nunca para dormir, así que es cuestión de cada uno y de como vamos manejando las situaciones, las famosas jornadas y sus ciclos con cada versión de rutina que vamos formando.

 

Por supuesto no es igual para todos, algunos cambios serán más fáciles que otros, pero eso ya lo sabemos.

 

Así que adiós al biberón y con ello una etapa más de la familia, pues nos concierne a todos y la verdad es que también me siento feliz y aliviada por ello, son esos casos contradictorios ¿no lo creen?

 

¿Ustedes ya pasaron por esto? ¿les resultó fácil? ¿A qué edades dejaron el biberón, el chupete?

Gracias por compartir sus experiencias con el blog y su comunidad, y ya saben, si les gusta lo que leen no dejen de comentar o compartir esta entrada.

Gracias infinitamente

Share This:

Impactos: 15

Misión: Mamá Ninja

About Misión: Mamá Ninja

Leave a Reply

avatar
  Subscribe  
Notify of